“Llevamos y transportamos a México al mundo”, dice Bernardo al hablar de su proyecto Must Wanted Group, la promotora cultural y agencia de relaciones públicas y marketing que tan exitosamente encabeza desde hace tres años y que ha transformado la manera de tratar a la cultura y al arte en nuestro país.

“Buscamos democratizar la cultura a través de la iniciativa privada, siempre con el apoyo de las instituciones de gobierno”, ahonda el joven empresario, que agrega: “Siempre he sido un amante del arte. En mi casa se ha coleccionado arte desde generaciones anteriores. Desde muy pequeño asistí con mi madre a cuanto evento fuera posible, danza, ópera, en Oaxaca, en México, en otros países, aprovechando siempre la oportunidad de crecer con el arte”.

Tal pasión lo ha llevado a representar, por ejemplo, a artistas gráficas como Irene Zundel y Yoje Dondich, o a asesorar al Senado de la República (pro bono) en materia de difusión cultural (un exitoso ejemplo de ello fue la exposición fotográfica Tina Modotti. Sensibilidad y crítica, que se llevó a cabo de abril a julio en la Antigua Casona de Xicoténcatl). “Dedicarte a la cultura no está peleado con ganar dinero, es un modelo de negocios que estamos haciendo aquí en Must Wanted Group”, comenta. “Es un lenguaje compartido; haces tu trabajo bien y por añadidura vendrán frutos económicos”.

“Mi amor por la cultura nació, pues, de mi infancia y mi trabajo de 10 años en Ciudad de las Ideas, y hoy ha dado lugar a proyectos como PopUp Experience México, que este año llega a su tercera edición”. En efecto, después de dos años de celebrarse en el Exconvento de San Hipólito con la presencia de artistas como Horacio Franco, Daniela Liebman, Elisa Carrillo, Michael Nyman, Simon Ghraichy, Sary Haddad o Aldo Chaparro, esta iniciativa llegó, el pasado 8 de septiembre, al Conservatorio Nacional de Música (“un maravilloso recinto diseñado por el arquitecto Pani que está prácticamente dormido”), con el regreso al festival de la ya mencionada primera bailarina del Staatsballett de Berlín y Premio Benois de la Danse junto a Mikhail Kaniskin, su esposo, y Jorge Viladoms, en un espectáculo que solo puede describirse con palabras del mismo Bernardo: “Cuando Elisa Carrillo baila, México baila”.

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